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EN PORTADA: GIORGIA ANGIULI

today28 de diciembre de 2021

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La música de una mente maravillosa

Giorgia Angiuli es un nombre que, a estas alturas, no necesita presentación. La multi-instrumentista, vocalista y compositora italiana es una de las artistas más queridas de la escena, nacional e internacional. También una de las más reconocibles, no solo por su colorista estética, sino por su auténtica genialidad a la hora de crear música electrónica. 

 

Después de que su álbum debut de 2018, ‘In A Pink Bubble’, ahora nos trae su segundo largo, esta vez en su propio sello, United. Con el título ‘Quantum Love’, en el se busca transmitir un mensaje positivo y alegre a una escena que ha sufrido tremendamente durante los dos últimos años, mediante conceptos realmente interesantes y complejos. 

 

Tocando a su fin, 2021 ha sido un año especial para Giorgia, que ha vivido una gran transformación, por la cantidad de meses que hemos pasado inactivos. El principio de la situación le pilló en Italia, donde las restricciones fueron severas. Pasó mucho tiempo en el estudio y leyendo muchos libros. Es por eso que lo considera un año de transformación, porque aprendió muchas cosas nuevas, además de cambiar la visión que tenía de su música y de si misma.  

 

“Diría que mi visión en la música se ha convertido en un lenguaje de esperanza, en una forma de compartir ese anhelo con la gente que me rodea, porque entendí lo importante que es estar conectada con la gente”, nos contaba en esta amena charla. También vivió una transformación espiritual, que le llevó a aumentar su interés por temas como la espiritualidad, el mindfulness y también la física cuántica, la neurociencia y la neuroacústica. Todo esto y mucho más lo podréis descubrir en esta genial conversación en la que Giorgia se muestra como su música: natural y contundente. ¡Música, maestra! 

Autor: Eduardo P. Waasdorp

¡Hola, Giorgia! Es un placer tenerte en nuestra última portada del año. La música siempre ha formado parte de tu vida. Tus padres y tu hermano son músicos, tú eres música profesional… ¿Cómo fue crecer en la casa de los Angiuli? 

¡Gracias a vosotros! (Risas) Yo crecí en el sur de Italia. Aunque ahora vivo en Florencia, crecí en una ciudad pequeña de Bari llamada Monopoli, cerca del mar. En mi familia somos todos músicos, así que en casa siempre había instrumentos musicales. Por eso digo que eran mis juguetes (risas): guitarras, piano, chelo… Fue algo muy natural para mí, empezar a tocar música. Mi madre solía escuchar mucha música clásica, de hecho yo sigo siendo gran fan de la música clásica. Empecé a estudiar guitarra con nueve años y compuse mi primera canción con 10 años. Por eso sentí desde el principio que estaba más interesada en componer, porque yo era muy tímida e introvertida, por lo que la música para mí fue un lenguaje muy útil para expresar mis emociones. Como si fuera un diario escrito. Recuerdo que, siendo adolescente, me quejaba de tener que estudiar lo clásico, porque en esa época me encantaba el metal… 

Con 14-15 tuve mis primeras peleas en casa por querer comprarme una guitarra eléctrica (risas). Pero ahora me siento agradecida por la educación que me dieron, porque estudiar música clásica me ha ayudado en mi carrera, especialmente en cuanto a los arreglos. Ahora solo me siento agradecida por mi educación. 

 

Siempre es así, ¿no? Cuando somos adolescentes nos quejamos por todo, especialmente en los estudios… También decías que te gustaban géneros como el nu metal, rock y folk. Pero, ¿cuándo fue tu primer contacto con la música electrónica? 

Para mí, todo comenzó cuando escuché ‘Kid A’ de Radiohead. Ellos solían tocar siempre rock, pero luego introdujeron elementos electrónicos en su música. También tuve mis contactos con Björk. Al principio, digamos, me metí en ese híbrido que hay entre el pop y la electrónica y luego descubrí Autechre, Kraftwerk y todos estos genios. También fue cuando me compré mi primer ordenador, con mi primera tarjeta de sonido y algunos sintetizadores. ¡Empecé a explorar la música electrónica y me encantó! Me di cuenta del potencial que tenía con los software, que te permiten hacer muchísimas cosas. Empecé tocando indie-trónica y luego fue cuando empecé a trabajar con BPitch Control, de Ellen Allien. Hay un álbum de Ellen y Appart, ‘Orchestra Of Bubbles’, que fue una tremenda inspiración para mí y poco a poco he ido desarrollando mi camino. Tampoco me gusta encorsetarme, porque me gusta mucho explorar cosas nuevas. Ayer, por ejemplo, me llegaron varios instrumentos tradicionales de Irán. Siempre me gusta investigar y añadir elementos que influyan en mi música siempre. 

 

Como decías, tu primera incursión en la electrónica fue con el proyecto de electro-pop, We Love, que te llevó a firmar tu primer álbum en BPitch de Ellen Allien. ¿Cómo fue ese proceso? ¿Cómo fue esa trayectoria hasta ese primer disco? 

Puedo decir que simplemente tuve muchísima suerte. Siempre fui un gran fan del trabajo que se publicaba en BPitch, especialmente todo lo de Apparat. Y luego, un amigo oyó varios de mis demos y se los mandó a Ellen. En ese momento no tenía ninguna expectativa de que ni siquiera se lo fuese a escuchar, pero todo pasó porque le encantó el disco. Siempre me gusta decir que la vida fue la que eligió mi camino por mí, porque al principio estaba súper insegura de que la música pudiera ser mi sustento… Especialmente en Italia, donde ser artista o músico es considerado más un hobby que una profesión seria. 

 

Ocurre lo mismo en Hispanoamérica. Se tiene muy poca consideración por el arte… 

Mi hermano, por ejemplo, desarrolló su carrera en torno a la música clásica. En mi familia la única salida laboral que se contemplaba era ser profesor de conservatorio o músico de orquesta. Para mí solo era un sueño, pero luego la vida me llevó por otro camino y con este proyecto empecé a entender que era posible transformar esta pasión en un trabajo real. 

 

Ahora presentas un nuevo álbum, tras tu debut ‘In A Pink Bubble’ en Stil Vor Talent, en United, tu propio sello, bajo el título ‘Quantum Love’. Es una mezcla de ese mensaje positivo que te has propuesto transmitir en el techno, con conceptos científicos y personales, interesantísimos. ¿Cómo ha sido el proceso de creación? 

Ha sido producido enteramente entre 2020 y 2021 y, de hecho, todo empezó a cocerse después de que me leyese la biografía de Albert Einstein. Cuando descubrí que él también era músico, cosa que desconocía, me fascinó su personalidad y especialmente su cita: “Todo en la vida es vibración”.

Luego empecé a leer muchísimos libros, me volví bastante friki de la neurociencia, la espiritualidad, y al final todo simplemente encajó. Me gusta pensar en mi álbum como un abrazo entre Oriente y Occidente, porque hay mucha influencia de culturas orientales en el mensaje del álbum. Me gusta llamarlo un “mantra techno”, de hecho en algún track canto un par de frases, que espero que resuenen en la gente. Luego, la música está hecha con tecnología moderna, no usé instrumentos antiguos. Y el mensaje de ‘Love’, que está relacionado con nuestros ancestros; y la parte ‘Quantum’, está relacionada con la física cuántica, ya que entendí lo importante que es el lenguaje de la energía, bajo un punto de vista científico. Es un lenguaje sutil que no puedes ver, pero puedes sentir. Lo importante es la música y el compartir energía. Creo que es un disco ecléctico, no pensé en ninguna dirección específica… hay tracks indy, con solo piano y cuerdas; y tracks más cercanas al techno melódico. 

 

Me llaman la atención tracks como ‘Hanuman’, ‘Renew’ o ‘Do Not Disturb’, en la que oímos un sonido roto, con notables influencias sonoras como Aphex Twin o Burial. En ese sentido es un trabajo más abierto a nivel sonoro que tu anterior disco. Para ti, ¿cómo ha sido la progresión entre In ‘A Pink Bubble’ y ‘Quantum Love? 

¡Me encanta Burial y Aphex! Siendo sincera, yo nunca pienso en un sonido o en esa parte más técnica. Para mí son todo emociones, así que traduzco mis emociones en notas musicales. ‘A Pink Bubble’ fue publicado después del fallecimiento de mi madre, en un momento en que estaba viajando demasiado, así que al principio estaba bastante confundida y un poco perdida. Hice ese álbum en un estado de confusión, pero fue una gran ayuda. Podría decir que la música me salvó de mis pensamientos más negativos. Me centré mucho en la composición y en la mejor forma de poder expresar mis sentimientos. 

En cuanto a ‘Quantum Love’, es algo que está relacionado más con los sentimientos que quiero compartir con la gente. No es un álbum “autobiográfico”, sino que es más para la gente. Porque la gente me suele mandar mensajes increíbles, es algo que me hace sentir muy afortunada, el tener una legión de fans tan dedicada. Muchos me escriben que mi música les ha ayudado a sobrellevar su depresión.  

Por ejemplo, y ya que hablabas de ella, en ‘Hanuman’ utilizo una sitar, un instrumento hindú que descubrí en mi viaje a India, que tiene sonidos muy particulares. Ha sido un trabajo más consciente, porque he estado más presente en cada momento y más relajada en el estudio. Incluso, hacía un ritual especial antes de cada sesión: quemaba un poco de palosanto antes de ponerme a grabar, oía música a 174Hz (la frecuencia de la sanación), que te ayuda a liberarte del estrés y la ansiedad. Solía entrar muy relajada. Ya te puedes imaginar cómo es la vida de tour por todo el mundo, es genial, pero también muy cansada. En este álbum no sentí ninguna presión. Creo que esa es la principal diferencia. En eso la COVID tuvo su parte positiva. 

 

Los títulos de las canciones también dicen mucho. ‘Hidden Miracles’, ‘Breaking Down The Walls’, ‘My Heart Takes Me’… Pero la que me ha llamado especialmente es ‘Dirac Equation’. La Ecuación de Dirac es la formula matemática creada por Paul Dirac en 1928, que popularmente se conoce como la ecuación del amor, y que describe el entrelazamiento cuántico… ¿Porqué ese título en particular? 

Tengo que decir que ‘Dirac Equation’ es uno de mis títulos favoritos del disco. Al estudiar la Ecuación de Dirac, entendí que la física y las matemáticas pueden ser románticas también. De los libros que estuve leyendo esos meses, hubo una frase que me gustó mucho: “Cuando tengas que tomar una decisión, elige el amor y eso cambiará la dirección de todo”. Quizá pueda sonar demasiado cursi o romántico, pero es la única cuestión que nos mantiene vivos: cuidar nuestra energía y de nuestros sentimientos. Y al final todo se reduce al amor. Sé que suena cursi, pero es el buen karma.  

En general, los títulos tienen que ver con ese concepto de armonía que quiero transmitir y los sentimientos conectados al universo y entre sí.  

 

En muchas entrevistas has dicho que tu formación clásica no tiene incidencia directa en tu música actual, pero tus procesos de creación van más allá, especialmente en las estructuras, progresiones y complejidad de tu música.¿Cómo es tu proceso creativo? 

¡Gracias por tus comentarios! Tengo que decir que paso gran parte de mi día escuchando música clásica. Es mi música favorita para escuchar. Por eso este disco lo he querido publicar en mi propio sello, porque la música para mí tiene que ver con la intimidad y la libertad. Yo no busco seguir ninguna dirección, no sé ni quiero saber lo que pasa en el mercado. Soy libre, pura y no me gusta ceder ante presiones externas, necesito sentir la libertad de expresarme como yo quiera, al 100%.  

Con respecto al tema de las frecuencias, estoy estudiando mucho sobre ellas por mi próximo gran proyecto, pero en este álbum no usé ningún truco especial. Es una mezcla entre mis sintetizadores analógicos y software digital. No pasé mucho tiempo pensando en la tecnología y esos detalles, me centré más en las emociones. Esa siempre ha sido mi perspectiva a la hora de producir, a diferencia de otros productores, que se obsesionan con la mezcla perfecta o la claridad del sonido. Para mí, la emoción que transmite mi música es lo más importante. Necesito poder comunicarme con la gente. Quizá no haga el álbum mejor producido de la historia, pero para mí lo importante es tener un lienzo en blanco para poner mis colores. He pasado mucho tiempo hablando con gente durante el último mes y siento mucha tristeza y ansiedad. Por eso siento que la música, ahora mismo, tiene que embarcarse en una misión: mirar menos por los egos y tener más en cuenta los sentimientos de la gente. Ahora me siento afortunada y agradecida porque mi vida está bien, no he tenido problemas grandes y sé que hay gente que ha perdido su trabajo, familiares y amigos… experiencias tristes.  

 

¿Tú en qué te has apoyado para conseguir esta serenidad? 

En el mindfulness y la meditación. Me han ayudado a entender la importancia de quererte, cuidarte… a ti mismo y a la gente de tu alrededor. 

 

Metámonos de lleno en tu set up, porque es algo que siempre me ha fascinado. Tu experimentación sonora te ha llevado no solo a usar instrumentos de forma inusual, sino a crear tus propios aparatos usando todo tipo de objetos, especialmente juguetes. Pero Uno de los instrumentos más curiosos que usas es el Sylphyo, desarrollado por Aodyo. El año pasado creaste tu propia versión, que se vende en rosa o azul claro. ¿Cómo fue la experiencia? ¿Qué nos puedes contar sobre el Sylphyo? 

¡Sí! ¡Y ahora voy a sacar un nuevo sintetizador de Pokémon! (Risas). En cuanto al Sylphyo, los desarrolladores son franceses y la experiencia estuvo genial, porque también creé sonidos dedicados a 432Hz, que es una frecuencia muy especial que usa mucha gente para la sanación. Durante estos meses he estado haciendo un curso sobre terapia sonora y he aprendido muchas cosas sobre cómo cura el sonido. Y empecé a usar estos instrumentos en mis shows y me encantó, porque es sin cables en el escenario y parece una flauta. Luego empecé a usarlo también en mis sesiones de meditación, porque puedes respirar con el instrumento como si fuera un viento normal, y trabajé mi técnica de respiración para tocarlo a la vez que meditaba con mis amigos. Alguno de ellos toca la flauta india bansuri y me solían decir que meditaban a la vez que tocaban. Así se despertó mi curiosidad. Lo sigo llevando al escenario, pero también lo disfruto en el estudio. Llevo apoyando a la marca desde sus inicios y me mandaron los primeros prototipos. Por eso decidimos colaborar con mis colores favoritos, mis sonidos y les di feedback sobre el instrumento en general. 

 

En tus proyectos siempre combinas temas que son tu pasión, como la espiritualidad, la meditación, la neurociencia y la terapia sonora. Todo esto se combina con uno de los proyectos tecnológico que tienes entre manos, ya que estás trabajando con el grupo Angel Holding para crear un aparato para la estimulación de ondas cerebrales con sonido. ¿Qué nos puedes contar sobre este proyecto? 

Ahora ya te puedo decir hasta el nombre, porque el producto ya está terminado. Se llamará Kalia, que es una palabra en sánscrito que se traduce como “bienestar”. El aparato en sí consta de una banda para la cabeza que viene con sensores que se conectan a una app en tu teléfono, que te permitirá escanear tu cerebro y emociones, para analizar tu nivel de rabia o intranquilidad, serenidad, etc y ponerte música acorde a esas emociones. Estudié frecuencias especiales, enfocadas al sonido binaural, también el sonido de instrumentos orientales… así que es una mezcla de sonidos que tienen un efecto en el cerebro, hasta el punto de que puedes ver la diferencia de lo que pasa en tu cerebro antes y después de estas sesiones de sonido. La música cambia en tiempo real, siguiendo el mapa de tus ondas cerebrales.  

Vivo la música con mucha devoción. Incluso en el pasado, la música era un puente entre los seres humanos y lo divino, y durante la COVID empecé a explorar estos temas – porque también sentía mucha ansiedad y no me gusta tomar drogas – y me di cuenta de que funciona. Antes de la COVID, nunca había escuchado esta música, que es como una mezcla de ambient con frecuencias especiales, y me di cuenta lo bien funcionaban en mi cuerpo. En ese momento estaba sufriendo ataques de pánico y probar esos sonidos fue muy revelador. Me di cuenta de que quería ayudar a la gente también y profundizar en este tema. La gente lo ha pasado mal, lo he visto en mis amigos, por eso les mandaba música y la reacción siempre era buena. Un día, un amigo me llamó y me dijo que había llorado mucho después de escucharla. Por eso tengo tan claro lo que quiero hacer en el futuro: quiero hacer algo para ayudar a la gente. También quiero meter una meditación basada en el techno en la app de Kalia, porque el techno es muy repetitivo y los sonidos que se asocian al género tienen la capacidad de liberar dopamina, que es la hormona de la felicidad. Si estudias la música desde un punto de vista científico, te das cuenta de que cualquier género puede afectar nuestra salud mental. De hecho, en el pasado, la música era considerada como una medicina y hay muchos estudios sobre medicina cuántica, que se basa en la vibración (“todo es vibración”). Uno puede alterar la vibración si existe un estimulo sonoro externo y puedes ralentizar el movimiento de las células de tu cuerpo al escuchar sonidos concretos, a ciertos bpms, con frecuencias especificas, que incluso pueden reducir la presión sanguínea. Hay muchísimas cosas que pueden hacerse con la música, la respiración y la consciencia. Estoy muy contenta de poder desarrollar este proyecto con una empresa tan grande, que también trabajan con la NASA, y ahora no puedo esperar para que llegue al mercado. Estoy muy emocionada, porque incluso es algo que puedo integrar en mis shows en el futuro, para que la gente pueda ver lo que pasa en sus cerebros después de escuchar mi música. 

 

Como artista de directo, que solo usa su música para sus actuaciones, ¿qué tanta libertad a improvisar te permites en cada uno de tus conciertos? 

Yo nunca he sido DJ, siempre he hecho directos por la libertad que me dan. Por esto también cambio mi set-up y mis tracks muy a menudo. Al principio de mi carrera en la música electrónica, solía hacer directos 100% improvisados y luego cambié, porque cuando tienes tantos shows y tocas delante de tanta gente, es un poco arriesgado. Pero siempre intento que haya el máximo componente humano. Por ejemplo, mis sintetizadores sobre el escenario nunca están conectados por MIDI, va directamente al mixer. Es gracioso, porque los ingenieros de sonido siempre me preguntan porqué no quiero el MIDI (risas). Pero es lo que te decía, me gusta el toque humano incluso si hay errores. No me importa que los haya. Si toco el sinte mediante MIDI, significa que la máquina, el ordenador, lo hará por mi. Toqué muchos años con bandas, por eso me gusta tener esas sensaciones sobre el escenario. Además, me gusta cambiar mi configuración para mantener la frescura y divertirme sobre el escenario. Si me aburro, no soy yo (risas). 

 

Tienes tu propio sello, United. ¿Cómo está funcionando? ¿Cuál es el plan de futuro? 

Decidí abrir el sello durante la pandemia porque quería hacer un track y donar lo recaudado a Cruz Roja Italia. Tuve la idea de crear una canción pidiendo a mis fans que me mandaran partes de tracks, muchos me mandaron líneas de bajo, kicks, etc. Finalmente, hicimos el track entre 75 productores de todo el mundo, terminé hasta llorando porque me di cuenta del poder de la música para unir a la gente, sin ego, compartiendo el amor. Luego decidí hacer pocos lanzamientos, pero abriendo las puertas a todos. A veces, pongo un concepto online y le pido a la gente que me mande sus ideas. De verdad, no me importa si eres un artista famoso o no. Quiero abrirle la puerta a otras personas, porque creo que siempre se puede aprender de otros. Incluso si no eres un artista famoso. Si sientes la música y entiendes el concepto, es lo más importante. Ahora lanzaré mi álbum y seguramente le pida al público que haga remixes y exploraremos otros temas. El año pasado, exploramos la sinestesia: la relación entre colores y sonidos. Porque, ¿sabes que la tengo, no? 

 

¿¡En serio!? ¡No sabía que experimentases la sinestesia! 

Es por eso que he querido meterme también un poco en la neurociencia, para entender mejor mi loco cerebro (risas). A mi me pasa que oigo sonidos cuando veo pinturas, es por eso que me obsesionan un poco los cuadros. Mi ritual antes de irme a dormir solía ser analizar pinturas todas las noches. Y cuando estudiaba música clásica, me rodeaba siempre de cuadros. En esa época me gustaba especialmente el impresionismo. 

 

La pregunta más importante de esta entrevista: ¿Pikachu o Squirtle? 

(Risas) ¡Pikachu 100%! Lo gracioso es que nunca jugué a los juegos. Simplemente me enamoré de la estética que tenía la serie. No soy muy gamer, la verdad. Y aunque me gusta Pikachu, tengo una mochila de Squirtle y una gorra. Es gracioso, porque hace unas semanas estaba en Sudamérica y me regalaron muchísimas cosas, entre ellas varios peluches. Incluso ¡decoraron el club con cosas de Pokémon! Cuando llegué, me encontré un peluche gigante en la cabina que me querían regalar, pero era imposible de poder subir al avión (risas). Me encantan los juguetes, pero ahora estoy en un momento de mi vida más de leer. Será que me hago mayor (risas). 

 

¿Cómo ves el futuro de la escena electrónica? 

Cuando volví a tocar, sentí que la gente realmente quería volver a poder bailar y divertirse. Pero también que necesitan cariño y emociones, por eso creo que las melodías son muy importantes en la música. Creo que no es un momento para sonidos oscuros o minimalistas y espero que para el futuro la música se pueda convertir en un lenguaje todavía más universal para compartir buenos sentimientos y mensajes con la gente. Quizá antes de esta loca situación mundial, los artistas se centraban más en si mismos o en su sonido. Creo que es más importante estar presente no solo por uno mismo, sino para darnos cariño y cuidarnos los unos a los otros. Veo el futuro con más live sets, veo más artistas desarrollándolos quizá porque han tenido tiempo en el estudio y esto también me gusta. Creo que eso desarrollará un lenguaje musical híbrido en el futuro. 

 

¿Qué otros proyectos tienes para 2022? 

Espero poder hacer muchos shows, porque echo de menos viajar y estaré muy centrada en Kalia, el nuevo proyecto. Me gustaría, como te he dicho, poder hacer conciertos con esta tecnología y hacer que la gente se de cuenta de cómo la música puede influenciar a sus sentimientos y emociones. Me gustaría poder hacer un evento donde todos pudiésemos explorar este tema juntos, centrándonos en la neurociencia y en la neuroacústica.  

 

¡Ha sido un auténtico placer, Giorgia! 

¡El placer ha sido mío! ¡Muchísimas gracias! 

*extraido de DJ Mag 130

La entrada EN PORTADA: GIORGIA ANGIULI se publicó primero en DJ MAG ESP.

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